LOS REFERENTES ESCRITOS EN EL CORAZÓN

Si piensas que vamos corriendo pero en la dirección equivocada, esta entrada es para ti.
Hoy vemos unas cosas.
Y hace mucho tiempo veíamos otras.
El pasado tiene sus propios fotogramas.
Pero las personas miramos con los ojos de la mente, y la actual sociedad nos tiene y mantiene atados pero no unidos, a través de las noticias, a través de los eventos que llamamos tradición y costumbres arraigadas, haciendo olvidar esto de pensar en el corazón.

¿Cuántos de nosotros hemos aprendido de los referentes de nuestros mayores? Los referentes son las cosas sencillas, la gente sencilla son quienes sin decir hablan del amor, quienes sin pedir saben cuándo hay que dar.
Los referentes enseñan pequeñas grandes cosas. La grandeza no se mide en lo que guardas, sino en lo que das. Y descubrir el paso cambiado de uno mismo conduce a la cercanía escrita en el corazón, este centro es la guarda de nuestra esencia y el camino de nuestro destino en las múltiples vidas encarnadas, porque es el Alma quien aprende a través de las experiencias humanas.

El café humeaba entre ellos, llenando el pequeño espacio con un aroma reconfortante, aunque la inquietud en el aire era palpable.
Marcos, con los ojos brillantes de fervor, gesticulaba con entusiasmo: —Te lo digo, Luis, la política es la única salida. Si gente como nosotros no se involucra, ¿quién lo hará? Tenemos que cambiar las cosas desde dentro.

Luis, con la mirada serena y una pequeña sonrisa en los labios, tomó un sorbo de su café antes de responder.
—Entiendo tu pasión, Marcos, de verdad. Y comparto tu deseo de una sociedad mejor. Pero ¿de verdad crees que la solución reside únicamente en la política?
Marcos frunció el ceño:
—¿A qué te refieres?

—Piénsalo, —dijo Luis, dejando la taza sobre la mesa. Nuestro gran referente, el modelo que nos guía en la vida, ¿de dónde viene? Para la mayoría de nosotros, no son los políticos ni las figuras públicas, ni los inventos estereotipados que la sociedad crea para que nos perdamos. Lo bueno para aprender son nuestros padres y abuelos. Son ellos quienes nos han enseñado la humildad porque han sido humildes.

—Tienes razón, admitió Marcos finalmente, con un tono más suave. A veces nos dejamos cegar por las grandes ideas, por las promesas de cambio radical, y olvidamos lo que realmente importa: los pequeños actos de bondad, la integridad personal, la empatía hacia los demás. Esos son los valores que nacen de la sociedad civil pensante por sí misma.
Marcos sonrió.

—Brindo por eso, dijo, levantando su taza de café. Por los padres, por el sacrificio, por la humildad... y por una sociedad mejor, construida desde el corazón.
 
Aunque te parezca un laberinto la vida, mira el corazón y descubre que es el Alma quien camina.
«El Alma es un viajero que nunca olvida el camino a casa» Pitágoras.

Los Referentes Escritos en el Corazón