La búsqueda de la Paz

El silencio es como la sombra, no hace ruido. El sentimiento de separatividad invade las mentes de los individuos, que con su manifiesto egoísmo, no saben apreciar la importancia de la plenitud reflexiva de la sabiduría callada. Esto es Paz.
La mente que se abandona a los errantes remolinos deja el Alma desnuda de su sentido, que es la sensatez de servir a los demás. Unir desde la coherencia lo que decimos y pensamos, y dejar de ver la filosofía como severa, sintiéndola más dentro que fuera. Esto es Paz.
De lo que sí podemos mandar es de uno mismo, ahí anida la fuente del cambio. Amar todo aquello que hacemos cada instante, y que el instante sea también para los demás, eso es Paz.
Que las palabras nazcan en el corazón sosegado, y que la reflexión acompañe siempre la acción, y así somos sencillos caminantes buscando la Paz.
Los seres humanos sensatos afianzan sus hechos con suprema humildad, frecuentan a quienes son guiados por los principios rectos y ajustan su conducta a ellos. Y esto es el encuentro del camino de la Paz.

Buenos y santos amaneceres que nacidos desde el corazón nos llevan a la luz de la esperanza, repleta de todo aquello que recibimos, de quienes nos transmiten el equilibrio sosegado como un precioso tesoro. De nuestros mayores hay mucho que aprender si buscamos ser sencillos. Dejando el temor y cogiendo con las dos manos el amor, y que sea esto una plegaria que lanzas a toda la humanidad. Esto es Paz.
“A las cosas de la tierra hay que conocerlas para amarlas; a las cosas divinas se las debe amar para conocerlas”. (Blaise Pascal)
Las riquezas y los honores son como nubes pasajeras, que no significan la felicidad, estas condiciones son espejismos humanos, pequeñas miserias ancladas en el mundo de las vanidades. En esta tierra, si quieres ser trabajador, ten en cuenta que estás en la mansión del dolor, y que en el camino existen pruebas que superar. Crecer internamente es hacer el camino de la Paz.
Los tiempos de tumulto son también para aprender de la sabiduría ancestral. El cambio que buscas está en tu interior. Buda indicó que la mente siempre creerá todo lo que le digas, entonces, aliméntala con fe, aliméntala con la verdad, aliméntala con amor.
Que tus preguntas nazcan del corazón, y la vida que vivas será una expresión genuina de generosidad y amor. Aunque pocos son conscientes del poder del amor, no te fíes de las apariencias porque en el mundo ya existe la sociedad “utopiense” que vive la belleza porque acompaña las notas vibrantes, sencillas y profundas del amor.

“El amor es el calor de la luz del Ser. Por eso el amor lo abarca todo. El amor es el calor y el resplandor de la Unidad. El amor es la esencia del Universo.” (Rumi)
La gota del rocío celeste que acaricia el rayo del sol matutino brilla en el seno del loto, una vez caída al suelo, se convierte en barro. Mira: la perla es ahora una partícula del cieno. Estas lágrimas de tu corazón compasivo son las que riegan los campos de la compasión, de la inmortalidad. En este suelo es donde crecen las flores de la media noche. Nada deseemos para uno mismo, así no irritarnos contra las leyes inmutables de la naturaleza. Luchemos tan solo contra lo personal, lo transitorio, efímero y perecedero. Aquieta tus pensamientos y fija la atención en quien aún no conoces, pues está ahí y te ve, sin tú saberlo.
“Yo quiero alistarme en el ejército de la Paz. Sus armas son la conciencia del derecho y el amor a la humanidad; quien combate estas causas, tarde o temprano triunfa.”
(Bertha von Suttner, periodista, novelista, activista pacífica y primera mujer Premio Nobel de la Paz)
