In memoriam: José Tarrazó Durá, un arquitecto de la paz y la palabra

Hay hombres que siembran la tierra y otros que siembran conciencias.

José Tarrazó Durá hizo ambas cosas. Hoy despedimos a un hombre sencillo, fundador de esta asociación, nacido en El Palomar (Valencia) que supo convertir su curiosidad en un motor de cambio. Su fallecimiento deja un vacío profundo en Ontinyent y en el mundo de la cultura humanista.

Escritor independiente, filósofo del alma, José no solo fue un vecino de Ontinyent; fue una voz que nos acompañó a través de la radio, la prensa y sus libros de narrativa ética y filosófica.

“A mi modo de ver el oficio de escribir es el de ser un sembrador, dejando caer las semillas de la honestidad y estas crecerán en los corazones cuando estos se hallen preparados, escribir para las futuras razas es preparar el terreno de una nueva cultura… La inspiración se halla en la INTUICIÓN, que está exenta de espejismos”

Buscador de la verdad, José vivió con la libertad que solo da la independencia. Hombre polifacético —mecánico por oficio y agricultor por raíz—, José fue, ante todo, un pensador incansable vinculado al mundo de la cultura.  Su compromiso con la ética y la concordia le llevó a ser nombrado Mensajero de la Paz por la UNESCO (2000), organismo al que donó su programa internacional "Cultura para la Paz".

Su labor como fundador de varias asociaciones de carácter altruista y su reconocimiento en la UNESCO son el reflejo de un corazón que siempre latió por la paz, dedicando su vida a la cultura y al bienestar común, desde la humildad y la sencillez. Su "Escuela de la Paz", un proyecto registrado en el 2001 queda hoy grabada en nuestra memoria como su mayor enseñanza.

Tarrazó defendió siempre la independencia del escritor y la libertad de pensamiento.

Su currículo habla por sí mismo de un trabajo tan intenso como callado:  su primera obra “El hombre y la Paz. Pada del Alma”, se publicó en 1996, y se presentó en la Capilla de la Sapiencia (Universitat de València). Desde entonces, un total de 24 obras han sido publicadas. Junto a ellas agudos artículos de opinión en el Periòdic d’Ontinyent y Loclar, y la dirección de un programa de radio (Proyección 2000) emitido a lo largo de muchos años en Radio Valencia-Cadena Ser de Ontinyent. Invitado en determinados debates de televisión local y autonómica.  Escritor de varios textos para sus respectivas Sinfonías. Fundador y trabajador activo en distintas asociaciones de ámbito nacional e internacional. Asistente en determinados congresos y conferencias internacionales y nacionales, así como en el Concilio Vaticano II.

“… tengo mi pedagogía personal y mi propia filosofía, de ello se deriva que mis libros sean la escritura del siempre ahora, con temas actuales, reflexivos y en ocasiones punzantes e incómodos para la crisis de valores que estamos padeciendo, pues la decadencia actual es la falta de valores éticos y en ocasiones deshumanizados de esta sociedad desgastada”

Sus palabras en los medios y sus libros de narrativa ética y poesía seguirán siendo luz para quienes buscan un mundo más justo.

Nos deja el legado de una mente inquieta que, inspirada por los grandes filósofos, dedicó su vida a descifrar los problemas del mundo y a trabajar, de forma altruista, por un futuro más humano. Descanse en paz el hombre que hizo de la palabra su mejor herramienta de construcción social.  Echaremos de menos sus reflexiones, su espíritu crítico y su capacidad para ver más allá de lo evidente.

Decir adiós a José Tarrazó Durá es despedir a un hombre que hizo de la coherencia su forma de vida. Su figura trasciende la de un escritor para recordarnos el valor de ser, ante todo, una persona de espíritu inquieto y compromiso inquebrantable.

Nos deja como lección la independencia absoluta. Defendió la libertad de pensamiento por encima de cualquier sistema, recordándonos que la ética y la filosofía son las únicas brújulas válidas en tiempos de incertidumbre. Su curiosidad infinita, inspirada en los grandes pensadores, lo convirtió en un faro de lucidez para su comunidad.

Nos queda su legado: el de un hombre que, desde la sencillez de su origen, alcanzó la universalidad a través de la bondad, el altruismo y la palabra libre. Su vida fue, en sí misma, su mejor obra de narrativa ética.

Querido Pepe, tu legado de "Cultura para la Paz" es hoy nuestra guía. Hasta siempre, maestro de la palabra libre.

“La escritura son los signos que deja el Alma y como esta es inmortal perduran para el siempre ahora. Me gustaría que me recordasen como lo que soy, un sembrador de ética.”

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