Escribir es hacer visible lo que el Alma dice

Pregúntate a quién conoces que escriba sin ánimo de lucro, sin pertenecer a ninguna estructura social de cualquier orden, y al leer a ese alguien, percibes que al escribir desata una parte de sí mismo, y escribir es el modo de que esto suceda.

Ahora lanzamos una hipótesis al respecto de ese alguien que escribe, enfocando su escritura como parte de una manifestación de sí mismo, y que esto no es una terapia consciente o un objetivo ni quizá tampoco un placer. Pero lo hace aun sin saber con certeza la razón de ello.

Puede que la mejor razón sea no tener ninguna. Y de haber algo es un vínculo de confianza en sí mismo al permitirse fluir a través de las palabras escritas, porque considera que la escritura es un medio más que un fin. Y escribir es a veces un descubrir a través de las palabras lo que hay adentro de uno mismo, y que sin ponerse delante de las teclas no llegaría a experimentar. Y no experimentar cualquier cosa en la vida es taparse los ojos, teniéndolos.

El acto revolucionario no es percibido conscientemente, pero este alguien que escribe sabe que toda revolución tiene un inicio. Pero la revolución no es exterior. No es un plan hacia un cambio, no es un plagio a alguien, pero si no escribiera sería un plagio hacia sí mismo.

Expresar es también escribir, y la revolución tiene más firmeza si lo que no sabría decir lo dice escribiendo. Porque esa revolución no es de las que suenan o apuntan a alguna cosa. Pues no. La revolución que hablamos expresa la propia utopía, que se relata al ponerse a escribir, y en las líneas puede aparecer un navegante, o un buscador, o un radical, o un soñador… Pero quien aparece es también otra sorpresa, pues cada expresión es como un sorbo de afinidad acorde al instante. Y la musicalidad de cada palabra es una nota de conexión trascendente y sencilla. La escritura en este acto de revolución puede no ser una creación sino una revelación.

Es una prueba de que existe andar sin la apariencia del movimiento. Las palabras expresan el viaje de quien escribe. Y quien presta atención puede escoger entre el viaje o solo las palabras. La revolución es útil para parte de la sociedad obsesionada con la facilidad al mínimo esfuerzo y los resultados. Un viaje extrapolado entre palabras que forman líneas es un impulso del que siente una revolución interior por el simple hecho de SER escribiendo. Proponiendo un espejo donde mirarte, y quizá renovarte desde lo más profundo del corazón.

Es bueno apuntarse al pensamiento de que cada día la humanidad crece un poco, gracias a quienes sueñan despiertos escribiendo la utopía, que primero te conecta a ti mismo, y esto es otro hilo conductor que engrosa la ciencia del corazón, para que la luz prevalezca en todas las personas. Hay quienes viven que escribir es hacer visible lo que el alma dice.

Las puertas correctas no se abrirán para ti, hasta que seas la versión de ti mismo que se supone que debe atravesarlas.


Escribir Es Hacer Visible Lo Que El Alma Dice