Enfocar los pensamientos al interior

Enfocar los pensamientos al interior, es una frase que merece una especial atención, pues ¿es el puente hacia la conciencia?
Se nos insta a ser y estar, y con ello aparece la acción de investigar. Pero la máxima instancia desde donde se vive la vida es lo que frena aunque sea un pequeño proceso silente, es decir, la mente.
Decir mente es cualquier modo de querer ser consciente de algo desde la personalidad. La personalidad personaliza, trata de comprender, por tanto “se apodera de una idea, o de una esencia". Desde el silencio de la personalidad lo que uno propicia es el encuentro del silencioso corazón, como símbolo de la conciencia.
Por ello, “darse cuenta” de algo conscientemente no es más que”recordar un sueño” sin que este tenga más sentido que haberlo recordado o saber expresarlo.
Enfocar los pensamientos al interior no es para saber expresar nada.

Imaginemos nuestro proceso de investigación, reflexión, interiorización que lo aprendemos a que quede en el interior con el mismo silencio que está escrito. Y van quedando semillas adentro, que no han pasado por la mente como ideas destacadas o que uno consta como importantes.
Haz con lo que lees como tener un niño en brazos meciéndolo hasta que se duerme, y con especial esmero lo dejas en la cuna para que siga durmiendo. Y que lo poco que lees con atención lo aprendes a no verlo con la mente, solo lo justo para que las palabras tengan sentido, pero no debes permitir que la mente extraiga el sentido.
Y la siembra se deja como el niño durmiendo, y si estás con lo de enfocar los pensamientos al interior, es como estar pendiente del niño por si se despierta. Y cuando despierte no lo pretendes volver a dormir, sino que lo escuchas para ver si algo quiere o necesita.
Enfocar los pensamientos al interior es otro ejercicio que
tampoco debe ser definido o confundido en la mente.
Se encuentra en la Pedagogía bastantes cosas que son pautas, y también el tapiz de las pautas es para verlo acercándose del todo, viendo sus pequeñas partes, y que la cercanía sea la que descubre cada pequeña parte y lo que indica.

Enfocar los pensamientos al interior no existe para la mente. Lo que no existe para la mente es una buena pista de que no lo sabemos hacer, o puede que la mente “mandona” no lo quiere hacer, sencillamente porque no lo puede hacer.
Hasta la más pequeña pauta sirve para despertar. Por eso es uno mismo quien primero ve la puerta (pauta) y la aprende abrir, con la premisa de que la llave es uno mismo.

La pauta es un modo de descubrir la puerta, y esto nada tiene que ver con lo que “discurre” la mente.
Nos podemos preguntar, ¿por qué siempre aparece la mente como barrera del verdadero aprender?
“No todo lo que cambia es real... lo esencial permanece”. (Parmenides)
La atención silenciosa apunta a percibir lo permanente. No lees un libro porque es de un gran pensador, sino que lees porque buscas la Verdad. Y las pautas nos acercan a una verdad manifiesta, que el corazón deberá reconocer como “lo permanente”.
Observa cuántas cosas dejas de hacer como “vida", y el cambio radical te va descubriendo lo que permanece. La simplificación de lo ilusorio te acerca a lo que permanece.
Lo permanente es sutil y nunca procede de un pensamiento. La mente concreta apunta a lo consciente de ella misma. Se trata, entonces, de alentar la cercanía del Alma.

«Aquel que tiene una devoción inquebrantable por Dios, posee todas las buenas cualidades de los semidioses. Pero aquel que no es devoto al Señor, tiene solo cualidades materiales que son de poco valor. Esto se debe a que se halla revoloteando en el plano mental, y a que es seguro que lo atrae la deslumbrante energía material» Bhag. 5.18.12 «Así pues, el devoto de Dios puede vencer tanto el sueño como la ignorancia, por el simple hecho de pensar en Dios constantemente»
