LA ESCRITURA DEL SIEMPRE AHORA

Adentrarse en el interior no es una tarea, si es que vivir el silencio lo es. El silencio es descubrir que es la mente quien genera cualquier ruido, pues hasta los pensamientos lo son. ¿Qué es la conciencia? Para descubrirla hay que dejar de mirar, de sentir, de pensar… y cuando no hay ningún ruido la identificas, que sería como decir que te estás identificando a ti.
Luisa se sentó a escribir lo que ese día sintió que había aprendido de su corazón. Empezó hablando de la ignorancia.
La ignorancia produce egoísmo. Y ambas cosas son producto del equivocado e inconsciente uso de la mente. Cualquier ser humano debe partir de que el yo que vive cada instante cotidiano es una continuidad de lo ilusorio, y por tanto, una expresión de la propia ignorancia.

En una habitación tranquila, impregnada del aroma de libros antiguos, Luisa reflexiona sobre sus emociones y aprende que la ignorancia engendra egoísmo. Escribe sobre la importancia de la autoconciencia y cómo esta conduce al verdadero crecimiento interior.

Durante su introspección, recuerda las palabras del pedagogo y escritor José Tarrazó Durá, enfatizando la necesidad de erradicar el egoísmo. La escritura de Luisa se convierte en una forma de meditación, permitiéndole confrontar el falso yo que reside en su mente, al que ella llama el "no-yo".
A medida que profundiza, Luisa reconoce que la verdadera comprensión no se puede capturar con palabras ni con un pensamiento estructurado; es, en cambio, una experiencia fugaz que se siente como un despertar silencioso.
"Me doy cuenta de que interiorizar no es pensar, sino prestar atención a cada cosa que hago, y esto te acerca a lo silente que hay en ti. ¡Es fácil si lo intentas y aprendes a vivir la quietud mental!!"

Su pluma baila sobre la página, capturando la interiorización de que la esencia de su verdadero yo, yace bajo capas de la personalidad, participando inconscientemente en el condicionamiento social y ruido mental.
Este momento de claridad la lleva a dudar sobre su identidad habitual, despertando el deseo de una conexión más profunda con su consciencia.

Luisa usa la metáfora de las "capas de cebolla" para describir su camino de despojarse de las falsas identidades que ha llevado. Cada capa que se desprende revela la profunda verdad de su ser, ofreciendo destellos de humildad y paz.
Con cada trazo, expresa la sensación de una luz que atraviesa los confines de su mente. Este acto de escribir no es solo una reflexión, sino una pequeña iniciación a una mayor comprensión de la vida más allá del pensamiento.

A través de su sincera exploración, Luisa aprende que incluso los momentos más pequeños de despertar son significativos. Catalizan un cambio de perspectiva, llevándola a abrazar el "siempre ahora" y la esencia de la vida consciente.

Luisa nos narra sus últimas impresiones. Tú decides si son útiles al respecto del despertar la conciencia:
"Lo que has escrito en la hoja en blanco lo relacionas a la escritura del siempre ahora. Pues has vivido algo no surgido del pensamiento concreto.
Y esto es un punto de partida para encontrar en determinadas verdaderas enseñanzas que así están tratadas, transmitidas, y que existe más allá de los confines de la mente concreta lo sinuoso, y retomas esta nueva actitud en cada instante cotidiano, y progresivamente, sin medir el tiempo, sin que sea ningún deseo quien conduce la mirada, un atisbo que es una puerta del corazón la que enseña algo de la conciencia. Y esto es una pequeña iniciación.

Para las pequeñas iniciaciones son las verdaderas enseñanzas. Ellas contienen la esencia para despertar, y una iniciación por pequeña que sea es un despertar, y ser conscientes nos lleva a cambiar el paso en el plano de la forma, y este cambio de paso es el nacimiento de la siempre nueva actitud que reconcilia el presente al siempre ahora de la conciencia".

"Me lo contarón y lo olvidé,
lo ví y lo entendí,
lo hice y lo aprendí"
CONFUCIO.
