Una mañana, repasando algunos titulares de prensa, Antonio se encontró en un periódico online una entrada titulada “¿Mal Wifi en el jardín? Así puedes solucionarlo”.

Casi automáticamente, se quedó parado, reflexivo, y en vez de sentir curiosidad por saber qué dice, qué solución ofrece ante esta situación del Wifi en el jardín de una casa, si es que eres una persona afortunada que tiene un jardín en su domicilio; primero le vino al pensamiento cuando ni siquiera existía el teléfono móvil, y dependía del fijo de siempre; después recordó la evolución de estas tecnologías hasta llegar a lo que hoy conocemos como “teléfonos inteligentes” y la disponibilidad del Wifi para no consumir los datos del móvil, a la vez que este Wifi ofrezca la mayor cobertura para toda la vivienda, ¡por supuesto incluyendo el jardín!

Además de que la entrada del periódico es una descarada publicidad, Antonio reflexionó en las implicaciones que conllevan estas “noticias” que, en realidad son pequeñas trampas para caer en ellas, sin apreciar que los tentáculos del consumismo son fuertes, están por doquier, y nos hacen ver, nos hacen creer que necesitamos de la tecnología más puntera para disponer de Internet hasta en la propia tumba…

Antonio sonrió ante la lectura de potenciar el Wifi en el jardín, pues precisamente él, tiene jardín para estar junto a ese pequeño reducto del reino vegetal, sin necesidad de artilugios que distraigan su atención hacia otras cosas.

—Ya estamos bastante contaminados, —se decía. Pues recordaba sus viajes en tren y los cambios que sufrimos las personas, ya que dependemos de tener siempre cerca una pantalla. ¿Dónde están los libros?, ¿ya no existe leer tocando el papel y saboreando el olor de la impresión y la cola que sujeta el libro?

wifi2

Antonio se deja llevar en su jardín por lo que ahí habita y por el silencio. Recuerda cuando no hace mucho invitó a unos amigos, tuvieron en su jardín una agradable tertulia y almuerzo, y observaba que ellos no percibían la sinfonía que se produce cuando el aire mueve las hojas y ramas de los árboles del jardín.

¡Caramba!, preferimos hablar, siempre hablar, aun teniendo la naturaleza tan cerca…

Por supuesto no cayó en la trampa de querer tener este nuevo aparato, ni tampoco en la de comprar un amplificador de Wifi para toda la casa. Él está convencido de que tanta comodidad disuelve el espíritu y lo aleja de la Madre Naturaleza y su sabiduría esencial.