El perfil de influir en la sociedad: la persona que tiene el don del liderazgo sobre su empresa, bien sea privada o pública, debe de ejercer su talento y simpatía, además tener una sólida formación académica para desenvolverse en una visión de futuro; pero también debe pensar que está colaborando con personas humanas y como tales debe de tratarlas.

 

La palabra influir, tiene determinadas acepciones. “Ejercer una persona o cosa predominio, o fuerza moral” DRAE. Los cuadros o equipos que hacen que las empresas funcionen tienen la responsabilidad del buen funcionamiento de no importa qué cometido en el crecimiento económico para su rentabilidad en pro del bienestar social y humano.

Es preciso recuperar los valores de credibilidad y confianza para ser competitivos, sin escándalos de corrupción para que el referente de la empresa y sus trabajadores sea de una función social, propiciando la cultura de la empresa y así se obtiene una visión a largo plazo del desarrollo o tejido empresarial.

el perfil de influirNo cabe ya confiar en el proteccionismo ni en la chapuza, más bien crear la rentabilidad y que dentro de la tecnología e innovación se haga un despliegue con la legitimación social que es la que da la credibilidad del producto, la seriedad de una calidad-competividad, conjugando el valor humano que fiel a la empresa rinde dando sus frutos económicos para todos; así los pueblos y las naciones son prósperos. Cuestiones de método en el desarrollo de la empresa son los cuadros que planifican a largo plazo el producto más adecuado para el consumo de la sociedad en general, es verdad que las situaciones de globalización cambian a una velocidad insospechable y en estas circunstancias hay quienes especulan y estrangulan la marcha y el desarrollo de aquellas empresas que no se han preparado adecuadamente.

Es necesaria la formación de excelencia en los directivos de no importa qué empresa. La capacidad de integrar a las personas en este proceso de cambio por una dirección bien capacitada es el éxito de la empresa, la capacidad para motivar al equipo de trabajo en estos momentos de crisis mundial es un reto, pero no un imposible; los directivos no pueden estar sentados en su mesa de despacho, tienen que viajar y tomar referentes de aquellas industrias que funcionan, y las hay en distintas partes del mundo.

No me cabe ninguna duda de que la competividad de cualquier empresa depende de la capacidad directiva, pero para ello esta capacidad se encuentra estrechamente ligada a una cultura empresarial; pero al mismo tiempo hay que desarrollar los valores fundamentales de todos los que hacen que la empresa funcione, sin individuos no hay empresa. Los empresarios que sólo piensan en la rentabilidad económica y es lo único que les preocupa están muy equivocados; se necesitan otros muchos factores humanos de respeto y de dignidad que son los que hacen del buen funcionamiento y desarrollo de la empresa. La usura es el cáncer de las empresas, de ello se deriva que la primera generación cree la empresa y que la segunda ni se preocupe de trabajar ni de estudiar, la tercera generación hace que la empresa desaparezca. Estudiar, trabajar, ser responsables y no dormirse en los laureles es eficacia, coherencia y buen funcionamiento, lo demás es pura ilusión y fracaso…

José Tarrazó Durá