En estos tiempos en que los medios de información nos bombardean constantemente con noticias sobre el Coronavirus, la pandemia, etc. y en los sentimientos de miedos e inseguridades que estas noticias provocan en la mayoría de los seres humanos.

No estaría de más abrir nuestros corazones y ver qué es lo que esconden y piensan, dejándonos llevar por esas corrientes de pensamiento altruista que en la mayoría de las gentes está provocando sentimientos de solidaridad, cariño y apoyo entre todos los seres humanos.

Pensemos que esta lección que estamos viviendo dejará huella a nivel de humanidad, o debería dejarla, independientemente del aspecto negativo de las secuelas económicas y de personas que han perdido la vida y las que la perderán. A nivel global de humanidad se deberían comenzar a entresacar conclusiones sociológicas y ver como una realidad que a partir de ahora la vida no volverá a ser como antes. Tenemos el ejemplo del 2008 con la crisis financiera se profundizó la brecha entre los ricos y los más pobres acentuándose la misma. Y en la actualidad, con la próxima crisis económica en ciernes continuará ampliándose dicha brecha.
No obstante, y tratando de ser realistas, me inclino mas por ver conclusiones positivas que esta situación puede aportar a la humanidad. Estamos acudiendo al derrumbe de la filosofía neoliberal capitalista y de consumo, la cual no se puede mantener, primero por la destrucción de los hábitats o ecosistemas de nuestro Planeta y luego a nivel humano no se puede continuar sosteniendo el producir bienes de consumo toda costa y al precio que sea, esclavizando a los seres humanos en los países subdesarrollados. En noviembre de 1989 vimos la caída del muro de Berlín y consiguientemente el derrumbe de la filosofía comunista, salvo algunos reductos totalitario, que tienen muy poco que ver con dicha filosofía y que quedan en el planeta como China, Corea del Norte y Cuba entre otros.
Un nuevo paradigma de trabajo ya se está viendo con las nuevas y tecnologías con el teletrabajo y la robotización, hechos estos que deberían servir para que los seres humanos podamos que repartir nuestras horas de trabajo con los que no tienen y al mismo tiempo tener más tiempo para que las personas se enriquezcan con la cultura y las artes y aprendemos a ser pensadores libres sin atavismos ni convencionalismos sociales. Por lo tanto, el Sistema como lo conocemos en la actualidad está quebrado, obsoleto y anacrónico. Las necesidades de la humanidad son otras, a las que nuestro sistema político no está dándole salida ni soluciones. “La pandemia no solamente es del virus, es también de ideas de correcta convivencia”
Se puede observar esta crisis como una oportunidad de crecimiento en valores positivos a nivel planetario, el compartir, la solidaridad, la compasión, en definitiva, ser seres más altruistas y menos egoístas, más espirituales y menos materialistas. En nosotros está.

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Se podría llegar a la conclusión de que la Humanidad es un Todo y que estamos más unidos unos y otros de lo que parece.
Hagámoslo realidad, se dice que, si uno cambia, cambia su entorno. La diferencia es la óptica conque vemos la vida, “todo cambia si uno cambia”. Podemos comenzar, hoy, ahora, no importa el idioma, la nacionalidad, el color de la piel o la raza a la que uno pertenezca, somos como un caleidoscopio que la separación de los colores y formas conforman una unidad preciosa y digna de vivir.