“Estamos en este mundo para vivir en armonía.

Quienes lo saben no luchan entre sí”

Buda

Esta mañana, aprovechando que tenía libre en el trabajo, he ido a realizar la compra semanal y a dar un paseo por el barrio.

La primera parada ha sido la tienda de huevos y verduras. He comprado huevos frescos muy ricos y estando allí ha venido un vecino del barrio que no conozco, pero da igual, y hemos hablado del tiempo y de que en un pueblo cercano a la ciudad había nevado esta mañana. Daba gusto escuchar a las personas que allí estaban conversando sobre el clima y de cómo asentían que estaba cambiando. Se notaba que eran gente de campo.

Después he ido a ver a José, el carnicero, con el que siempre puedes aprovechar y tener un ratito de conversación interesante. He podido darle las gracias por la receta que me dio para nochebuena, salió muy rica, éramos cuatro personas y se acabó todo.

Estando con José y María, ha entrado otro vecino para darle las gracias por la receta que le dio a él y que también fue todo un éxito. Lo vamos a nombrar el “Chef del barrio”. Cuando se lo he dicho se ha alegrado y me ha dado las gracias diciéndome que es un honor.

También he visitado la farmacia y me ha atendido Pedro, que ya sabe que si me tiene que aconsejar algún medicamento, mejor que sea lo más natural posible y no lleve mucha química, hemos acabado riéndonos y compartiendo la frase que mi amigo Pepe nos dice muchas veces “Riu, riu que la vida es curta y la tristor te la furta”.

street-benimaclet-FUENTE-BEROOMERS

Fuente imagen: Beroomers

Y así he continuado el paseo, esta vez al super a comprar lo necesario, y al terminar, el cajero se ha brindado a ayudarme para meter las cosas en el carro. Es muy amable. Después de tantos años ya conozco a los dependientes del súper, y es agradable saludarlos y darles los buenos días o preguntarles como están.

Y por último he ido a comprar ese último detalle de Navidad para la familia, que no se a quién le da más alegría, si a ellos recibirlo o a mí comprarlo pensando en ellos.

Aquí la parada ha sido en la librería que lleva abierta más de 40 años. Siempre me gusta que entre los detalles que haya en estas fechas el libro ocupe un lugar importante.

Esta librería es la única que queda en el barrio. En ella Juan y Pilar te atienden con interés, dando respuesta a lo que necesitas o aconsejándote por su experiencia, procurando enriquecer los espíritus de los que allí entramos. Las librerías son mágicas.

Todos y cada uno de estos comercios tienen Alma, son personas cercanas quienes te atienden, que pasan a formar parte de tu vida, que conoces y te conocen, con los que compartes momentos de felicidad y también somos un apoyo en momentos complicados. También son tu familia cercana.

A lo largo de todo el recorrido y con todos los momentos que transmiten alegría, también he podido ver como muchos pequeños comercios han cerrado, no han podido soportar esta gran crisis que nos afecta a todos. Familias que han tenido que cerrar las puertas de su medio de vida y que buscar nuevas alternativas que les permitan subsistir.

Cada vez son más puertas bajadas con el cartel de se vende o se alquila las que ves en las calles.

Se está produciendo un cambio importante, pero confío que en esta transformación sigamos manteniendo viva la cercanía en las relaciones humanas, el espíritu que nos han transmitido nuestros mayores. En el camino que hay que recorrer, seguro que tenemos que desprendernos de formas de vida que ya son caducas para poder crear otras nuevas, y confío que la indiferencia quede desterrada de nuestros corazones y la generosidad tan necesaria crezca en todas partes.

Que despierten las conciencias y que lo complicado aprendamos a convertirlo en sencillo, que las palabras no solo sean palabras y sean acciones que no se diluyan en el tiempo.