Planteamos unas reflexiones sobre los medios de comunicación en la sociedad actual.

«Pensamos que recibir mucha información nos hace más libres porque vamos a pensar por nosotros mismos, y no es verdad, porque también esa avalancha de datos nos hace perezosos; lo que nos aporta muchas veces son análisis ya elaborados, no solamente datos, y lo que hace es que nos impide precisamente pensar, y además, como la noticia va surgiendo una tras otra, no nos da tiempo a analizar una, y como digo, ya tenemos el siguiente breaking news (últimas noticias), y eso hace que seamos más controlables, y de hecho lo somos; ahora mismo estamos en unos grados de influencia como probablemente no ha habido jamás en la Historia de la humanidad». (RNE – Espacio en blanco – ¿Quién domina el mundo? 06-09-2020).

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Quizás existió en algún tiempo el periodismo avalado por la documentación sensata y las exposiciones escritas transparentes donde el lector se informa sin sentir nada que lo atenace.

La prensa, radio, televisión, Internet… nos ofrecen un batiburrillo de información que puede tener muchos perfiles: información sesgada, información malintencionada, información partidista, información subvencionada…

Quizás lo más objetivo son las necrológicas y los resultados de las competiciones deportivas. Pero ¿y la demás información? ¿Puede proceder también de intereses creados? ¿Puede ser caldo de cultivo para el bebedero del sistema borreguil implantado?

Cuando visitas habitualmente los distintos medios de comunicación y compruebas las diferencias de planteamiento de una misma noticia, y que lo mismo, en un medio es positivo, y en otro negativo, esto da qué pensar. Quizás sea verdad que la sociedad se mueve más y más por intereses. Los intereses imperan por encima de cualquier forma de ética.

Paolo Freire (1921-1997) fue un influyente pedagogo, educador y activista por los derechos de los más desfavorecidos. Una de sus frases más elocuentes dice así: «Sería en verdad una actitud muy ingenua esperar que las clases dominantes desarrollasen una forma de educación que permitiese a las clases dominadas percibir las injusticias sociales en forma crítica». ¿Puede ser, esta frase, una evidencia de la actual sociedad a nivel mundial?

Andrew Sachs escribió: «La muerte es más universal que la vida. Todos morimos, pero no todos vivimos». Justo en la vida es donde se encuentran las oportunidades de oro para crecer, para evolucionar, para mejorar. ¿Es importante abrir los ojos a la manipulación mediática que diariamente nos brindan los medios de comunicación? Es más, ¿por qué hay que creer todo lo que nos llega de fuera sin constatarlo en el corazón?

Según la sabiduría antigua, la felicidad es legítima para cada ser humano. Y esto proviene de crear una humanidad para todas y todos sin distinción de razas y clases. Quizás lo demás sea una muestra evidente del egoísmo de unos cuantos y el sufrimiento de muchos.