En estos tiempos que entendemos se anuncian convulsos a nivel planetario, tanto en lo político, social y económico, a más decir con el cambio climático, no estaría de más reflexionar qué es lo que está pasando y cómo nos relacionamos los seres humanos a nivel colectivo, y lo más importante, a nivel personal, pues esto último es lo que condiciona nuestras relaciones con los demás en cualquier aspecto, (familiar, laboral, político,  etc.) teniendo una repercusión más amplia de lo que imaginamos, a nivel planetario.

¿Qué es el Planeta?  ¿Un conjunto de naciones? ¿Qué conforman las naciones? Las comunidades, regiones, ciudades, pequeños pueblos, la zona rural más alejada. En definitiva, habitado todo ello por seres humanos. Y nos podríamos preguntar ¿qué importancia tiene la nacionalidad, la raza, el idioma, el sexo, o el lugar donde uno pasa su existencia? ¿Lo definitivamente importante es cómo nos relacionamos entre nosotros y con nuestro entorno, la Madre Naturaleza? Deberíamos partir de la base de que todos somos iguales, cada ser humano y cada unidad familiar lo que quiere es vivir en Paz, tener un trabajo, crear una familia, o no, y sobre todo ser felices ¿Y todo ello cómo se interrelaciona? A través de unas correctas Relaciones Humanas.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos, (aprobada en 1948 por la Asamblea General de las Naciones Unidas) es muy importante tenerla presente.

Pero quizás, profundizando un poco más, y apelando a otros valores que no contiene esta Declaración y que surgen en el corazón de todos los seres humanos, existen unas correctas relaciones humanas que no son estructuradas, y que forman parte de la naturaleza intrínseca del ser humano, como por ejemplo la bondad, la solidaridad, el altruismo, la compasión, la ternura, la sensibilidad…, conjunto de valores ingénitos que son amor, una palabra quizás manipulada, desgastada y mal usada, vaciada de contenido por la parte de la sociedad indiferente, consumista y decadente.

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No solo formamos parte de una ciudad, comunidad o nación. También de la Madre Tierra, del Universo y del Cosmos, solo el corazón nos indica que existe otra forma de comportamiento entre los seres humanos. Que existen, son verdaderas y necesarias unas Correctas Relaciones Humanas que suceden en lo personal y se expanden a lo más cercano que es la familia, los amigos, compañeros de trabajo, las amistades conocidas y las venideras. Todo ser humano merece un respeto, sin prejuicios, y una aceptación a lo que es, un ser humano planetario sin condicionamientos de nacionalidad, raza, idioma o sexo. La correcta relación a nivel individual repercute en lo global, en toda la humanidad. Existen estudios que proponen que, si un diez por ciento de la población a nivel mundial aplicara las correctas relaciones, por simpatía, la mayoría de la humanidad cambiaria abriendo unos horizontes de hermandad y de buen hacer entre naciones y entre la mayoría de personas, encaminándonos hacia unos parámetros de Paz y felicidad «como si este fuera el propósito de nuestra existencia».

Viviendo la Paz, que es también no violencia, se pueden construir las bases de otra forma de vivir a nivel de naciones y a nivel planetario. ¿Somos conscientes de que podemos cambiar las cosas?

En cada cual está el porvenir de la humanidad como un todo en este magnífico planeta, desde el comportamiento ético y solidario se puede y es posible cambiar hábitos y comportamientos que nos pueden hacer ser mejores personas con los demás, mejores ciudadanos planetarios, más humanos y solidarios. En nosotros está…